Es claro que los Estados Unidos está en guerra con el Oriente Este, pero no vemos esta guerra desde algunos millas fuera. Pero cuando llegué en Cairo, sola y abrumada, conocí a una chica alemana llamada Katarina. Ella ha viajado a Egipto una vez antes, y me ayudó con la procesa con mi visa y pasa de aduandas. También, tuvo un amigo de Cairo quien estaba quedándole en el aeropuerto para ayudarle encontrar su piso en el centro de Cairo. Después de veinte minutos tratando a encontrar a él, nos reuinimos en terminal 2. Su nombre, Ismael, vestido en un sombrero de modo y tuvo un suetér alrededor de sus hombres. Antes de reunirnos, ella me dijo que él es de Irak y ha vivido en Egipto por dos años. Cojimos un taxi, y ellos hablaban un poquito sobre mirándoles otra vez. Entonces, Ismael me preguntó sobre de dónde soy. Dije, "Estoy estudiando en Sevilla, pero soy de Chicago". Con una mirada de sorpresa, el respondió, "Sabes de dónde soy?"
"Si, Katarina me dijo."
"Pues, qué tu país está haciendo en Irak no es tu culpa."
Esto tipo de discriminación no la he encontrado antes de esta situación. Fue algo que me dio vergüenza que no lo sabía era posible. Quise a demostrar que somos buena gente, pero en un viaje en taxi coritito, no fue posible. Esta experiencia, sola treinta minutos, tuvo más valor que las montónes de horas que he visto a las noticias sobre la guerra con Irak.
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